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Dary

Dariana Ochoa Lazcano

Jueves, 21 de febrero, 2013
Por: admin


Uruapan, Michoacán 1984

Desde chica sé que el movimiento es particularmente importante para mí, y un buen día empecé el camino de las disciplinas corporales, principalmente la danza contemporánea, luego danza africana y otros métodos somáticos. Egresada como instructora, del Centro Nacional de Danza Contemporánea (2007). Bailé en diversos foros, hice algunas coreografías y programas interpretados para escuelas rurales del Estado de Querétaro, pero estoy más bien dedicada a facilitar la conciencia corporal, expresión, interacción y creación espontánea.  Disfruto enormemente casi toda práctica de danza, porque suelo extraer el néctar de comunión que hay en el trabajo con el cuerpo. Otros elementos preciados para mi son sus aspectos creativo y cooperativo. Trabajo con grupos universitarios pero he facilitado clases a todas las edades, desde 4 años hasta la tercera edad. Me fascina ofrecer clases abiertas en lugares al aire libre, y extraño las intervenciones de danza urbana contadas de las que he participado y que planeo retomar.

Soy admiradora de Rudolf Steiner por la profunda generosidad de su huella en el mundo, que aún desapercibida acompaña la evolución humana desde un lugar bello, sutil y poderoso. Adoro su pedagogía (Waldorf) porque ha unido tantas cosas buenas de mi vida, como el ser mamá, artista y necia buscadora de experiencias. Todo en un solo sentido, que resulta en un digno desarrollo del ser humano.

Visto que el arte en todas sus formas, moldea a las personas, procuro aprender o practicar más de uno. De manualidades, mi preferida es la escultura con Lana, porque es muy noble para cualquier edad. La comparto en talleres, venta de juguetes, prendas y accesorios (muñecos, hadas, duendes, bolsas, sombreros, ropa única). Conforme es posible vivo mi hacer como un arte-terapia, y reafirmo la nueva convicción de disfrutar conscientemente. Soy bastante hogareña (para que los días de talacha sean un refugio delicioso) y suficiente nómada (para que los viajes imprevistos sean un bálsamo de variedad). La persona que mejor me conoce en los últimos 8 años es mi hijo Yaziel, con quien comparto el amor al movimiento, el gusto por cantar y por la naturaleza. Desde que tengo memoria, estoy en este mundo con gran entusiasmo, con ganas de compartir, de conectar con ese espíritu dinámico de alegría y vitalidad.